La justa movilización de los campesinos alemanes, y europeos

Manifestación agricultores en Berlin el 15 de enero

Carta semanal. Posicuarta.org

La justa movilización de los campesinos alemanes

El 15 de enero se realizó en Berlín, capital de la República Federal Alemana, una manifestación central de campesinos de todos los länder del país. Los campesinos estaban movilizados desde principios de diciembre ante la decisión del Gobierno federal (gobierno tripartito de socialdemócratas, liberales y verdes, coalición conocida como “semáforo”) de adoptar recortes contra los pequeños campesinos. El Gobierno anunció estas medidas tras la sentencia del Tribunal Constitucional Federal, que declaró inconstitucional el presupuesto del Gobierno de Scholz. El Gobierno federal dejó claro en primer lugar que no se tocará el gasto militar ni los costes de la guerra de Ucrania (recordemos que en un primer momento el Gobierno aprobó un presupuesto especial de 100.000 millones de euros, y que en el presupuesto de 2024 se destinaban 86.000 millones a Defensa, 19.000 más que en 2023). Tampoco se tocarán las subvenciones a las grandes empresas, incluyendo las de las empresas de comercialización de productos alimenticios.

En cambio, el Gobierno federal decidió aplicar medidas de austeridad contra los agricultores: eliminar la exención del impuesto de circulación para los vehículos agrícolas y forestales y reducir los subsidios al diésel agrícola, subsidios que suponen simplemente reducir el impuesto del gasoil. Esto generaría alrededor de mil millones de euros para el presupuesto federal. La eliminación de este subsidio es otro golpe devastador para los agricultores, que durante mucho tiempo han sido expoliados por las grandes empresas agroindustriales y comerciales, hambrientas de ganancias, así como por los inversores financieros que compran tierras a mansalva.

Hay una especulación masiva por parte de las empresas inmobiliarias con las tierras agrícolas. Entre otros inversores privados, hay que mencionar a la Fundación Aldi-Nord o “Deutsche Wohnen”, uno de los mayores propietarios de tierras de Alemania. Pero eso no es todo.

Estas empresas dictan los precios y reducen los ingresos de los agricultores. En Alemania, cuatro grandes grupos se reparten el mercado de la alimentación: los grupos Edeka, Rewe, Aldi y Schwarz. Su participación ha aumentado constantemente en los últimos veinte años, y en 2021 el cuarteto representó más del 85 por ciento de las ventas en el comercio minorista de alimentos, un total de más de 218 000 millones de euros.

El mercado es un oligopolio de facto. 38 000 fabricantes de alimentos, principalmente pequeños y medianos, se enfrentan al gran comercio de la alimentación. Debido a su poder de mercado, Edeka, Rewe, Aldi y Lidl a menudo pueden dictar los términos y condiciones de los proveedores más pequeños.

Entre los fabricantes de alimentos que procesan productos agrícolas, hay algunos que son los que deciden. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, Dr. Oetker, Tönnies, Ferrero, Coca-Cola, Nestlé, Procter & Gamble, Tchibo, Unilever, Mars y Danone. Lo que está en juego es la cuestión de las cuestiones, la propiedad de la tierra y la concentración de esta propiedad en manos de grandes monopolios internacionales.

Por el lado de los costes, también está la industria de fertilizantes y pesticidas, que está obteniendo ganancias cada vez mayores. Los aumentos de los precios de la energía como resultado de la política austericida del Gobierno federal también conducen a inmensos aumentos de costes a los que los agricultores no pueden hacer frente. Todo esto reduce los ingresos de los agricultores.

En este contexto, miles de pequeños agricultores ya se han dado por vencidos en los últimos años y han vendido sus tierras. Martin Schulz, presidente nacional de la Asociación Alemana de Agricultura Rural (AbL), dijo recientemente que la lista de recortes se produce en una situación “en la que muchos agricultores ya tienen la espalda contra la pared”. De ahí la legítima protesta. Las medidas actuales tomadas por el gobierno alemán son la gota que ha colmado el vaso.

El 18 de diciembre, los agricultores paralizaron Berlín con 3.000 tractores. Siguieron numerosas manifestaciones y mítines de protesta. El 10 de enero hubo 4.000 personas en Dresde, los agricultores paralizaron la terminal de contenedores en Bremerhaven, más de 100 entradas de autopista fueron bloqueadas en Brandeburgo, hubo manifestaciones en Maguncia, Augsburgo, Flensburg, Schwerin, Hesse, Cottbus, Hannover. Los agricultores de Schleswig-Holstein y Baja Sajonia se dirigieron en tres convoyes de tractores al puerto de Hamburgo…, los agricultores de todo el país están en las calles, desde pequeñas granjas y agricultores ecológicos hasta granjas familiares y grandes cooperativas. Este lunes 15 de enero, los agricultores se movilizarán para concluir las acciones de protesta con una manifestación y una gran concentración en Berlín, en la calle del 17 junio.

La cuestión va más allá de Alemania

La cuestión supera el marco alemán. Son muchos los países -entre ellos España- que subvencionan el gasóleo agrícola. Si la medida propuesta por el gobierno alemán sigue adelante ¿cuánto tardarán otros gobiernos en arremeter contra la “antiecológica” subvención al gasóleo agrícola y pesquero?

En Alemania, la demagogia “medioambiental” se utiliza para atacar a un producto de primera necesidad para la producción agrícola (a menos que se pretenda volver al arado romano tirado por una pareja de bueyes). Pero los agricultores saben que, al mismo tiempo que trata de imponerles duros recortes, el gobierno aumenta en 2024 el presupuesto militar en un 40%. Como si el ejército fuera una entidad ecológica. Los Verdes alemanes no han tardado, tras entrar en el gobierno, en desprenderse de toda veleidad “pacifista”.

El capital financiero no necesita para nada una capa de agricultores productivos en Europa. Las multinacionales están comprando masivamente las tierras muy fértiles de Ucrania. Dentro de la UE también especulan con las tierras, para cultivarlas utilizando obra inmigrante en condiciones de semiesclavitud. Una operación en la que “sobran” los agricultores independientes.

Unidos contra el gobierno de Scholz

Los agricultores de muchas ciudades y municipios, los camioneros, los transportistas de la Asociación Federal de Transporte de Mercancías y Logística (BGL), que se oponen al aumento de los peajes y exigen más inversión estatal en la reparación de puentes y carreteras; los taxistas, también están anunciando acciones de protesta, los artesanos se ven del lado de los agricultores, su protesta se dirige contra la ley de calefacción, entre otras cosas. La decisión del Gobierno federal de suprimir los subsidios a los precios de la energía y la electricidad tras la sentencia del Tribunal Constitucional Federal afecta a toda la población. La insurrección de los campesinos es el presagio de una insurrección social mucho más profunda y amplia del pueblo.

Frente al gobierno, organizar la solidaridad con los agricultores

El vicecanciller Habeck, ministro de Economía y Clima (de los Verdes) fue recibido por agricultores furiosos cuando intentaba bajar de un ferry a su regreso de vacaciones. Todas las fuerzas políticas protestaron contra los campesinos y les advirtieron contra “infiltraciones de la derecha en sus protestas”. Y como es costumbre, no solo en Alemania, cualquier movilización contra la política de los gobiernos es acusada de hacer el juego a la derecha, o, en relación con Palestina, de ser antisemita.

La “condena” contra los campesinos ha sido adoptada por todos los partidos, por la mayoría de los medios de prensa. En la página de Twitter del Partido de la Izquierda Die Linke en el land de Schleswig-Holstein se hizo un llamamiento a la solidaridad con Habeck, apoyando la política del gobierno tripartito.

Hay una excepción: Sahra Wagenknecht, que recientemente, junto con grupo de diputados, rompió con la dirección de Die Linke declaró su apoyo a la revuelta de los agricultores: “El semáforo (gobierno tripartito) convierte a los granjeros en vacas lecheras por sus políticas fallidas. Cada euro de carga adicional para los agricultores alemanes es demasiado. Apoyo las protestas y pido al gobierno federal que retire por completo las supresiones previstas. Es vergonzoso que Habeck se presente ahora como una víctima de las protestas”. “En lugar de quejarse con lágrimas en los ojos de las protestas, el gobierno federal debería estar agradecido a todos los que todavía cultivan en Alemania hoy en día. Necesitamos la abolición del absurdo precio del CO₂, la reversión de todos los recortes agrícolas y un importante programa de ayuda a la agricultura para evitar que las explotaciones agrícolas mueran” (todas las citas están sacadas de Tagespiegel del 5 de enero de 2024.

En la conferencia de prensa del lunes 8, día de la fundación del nuevo partido Alianza con Sahra Wagenknecht (BSW), que tuvo lugar paralelamente al inicio de la semana de acción de los agricultores y su lucha, el partido BSW también expresó su solidaridad con los campesinos y su lucha. “Las protestas de los agricultores muestran de manera impresionante cuán grande es el resentimiento contra la política catastrófica del semáforo (gobierno tripartito) , que está cargando a los ciudadanos y a las pequeñas empresas con más y más costos. Es hora de la razón y la justicia, por eso hoy fundamos el nuevo partido “Alianza Sahra Wagenknecht”. (Facebook de Sevim Dagdelen del 9.1.2024)

Harri Grünberg, del Consejo de Portavoces de Was Tun?! (Qué Hacer): “Sahra Wagenknecht expresa su solidaridad con los agricultores que se manifiestan, eso es algo bueno. El gobierno semáforo tiene que desaparecer”. Andreas Grünwald, también de Was Tun, protestó contra la solidaridad de la izquierda con un ministro del Gobierno: “Al principio pensé: es una falsificación. Pero ese no parece ser el caso, porque está publicado en la página de Twitter del partido en Schleswig-Holstein. Así que, entonces: solidaridad con Robert Habeck, uno de los principales actores del actual expolio de la población. (…) Solidaridad con uno de estos sinvergüenzas neoliberales, al tiempo que denuncia las protestas de los campesinos, que en masa –y con enormes jornadas de trabajo– ganan menos para sí mismos que muchos trabajadores de la gran industria. (…) ¿Solidaridad con Olaf Scholz porque cada vez lo abuchean más cuando aparece en algún lugar? ¿O solidaridad con la Sra. Baerbock, ministra ecologista de Asuntos Exteriores caracterizada por ser la más implicada en el envío de armas a Ucrania?”

¿La protesta campesina “secuestrada” por la derecha? Renovada campaña de desprestigio controlada por el Gobierno

A continuación, citamos un comentario en el Junge Welt del 8 de enero de 2024:

Los creadores de estado de ánimo y opinión reciben el encargo de encabezar la campaña: los columnistas más afamados del Süddeutsche Zeitung, Taz y Spiegel. Desde el refugio de sus redacciones, disparan desde todos los géneros, imitan a los francotiradores periodísticos del gobierno semáforo de guerra y pobreza. El enemigo interno estacional del Estado está marcado: los que se han salido de los límites, los que se han vuelto locos; ya no con horca y guadaña, sino con monstruos de caballos de fuerza fuertemente motorizados. El tono: la movilización de los campesinos amenaza con volverse “antidemocrática”, las formas individuales de acción abandonan la base del Estado de derecho. Y en el fondo, la plebe rural es reaccionaria, protofascista infiltrada. Los políticos verdes, junto con los portavoces de otros grupos parlamentarios, propagaron rápidamente la idea de mantenerse al margen de las protestas. Precisamente porque participaron en ellas derechistas y nazis.

Como vemos, los periodistas defensores de la política de guerra y pobreza del gobierno no dudan en calumniar a los campesinos que luchan por su supervivencia contra los intereses voraces de las multinacionales. A esto hay que añadir que los partidos de la derecha y extrema derecha, CDU/CSU y la AfD, votaron a favor de la abolición de las subvenciones a las empresas agrícolas en el Bundestag. La AfD rechaza por completo las subvenciones a los agricultores.

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